El síndrome confederal

En sus explicaciones sobre el pensamiento político del siglo XIX, José Antonio Maravall no ocultaba su simpatía por Francisco Pi y Margall. Su proyecto de organización federal de España, asentado sobre las reformas sociales, le parecía a largo plazo mucho más realista que la centralización y el nacionalismo español conservadores de Cánovas. Había sin embargo un punto débil. Pi no percibía la distinción entre federación y confederación, esto es, entre la articulación de sucesivos niveles de poder hasta configurar un centro último de decisiones, la federación, y la primacía reservada a la "soberanía" de cada uno de los Estados asociados LEER MÁS

El titular de Erkoreka

«Nada importa a Ibarretxe que al fomentar la imagen del enfrentamiento entre los dos gobiernos, con el español en su papel eterno de opresor, ETA encuentre justificación para seguir matando». En estos últimos tiempos, olvidando la impresentable salida de tono a costa del hoy presidente del Congreso, Josu Erkoreka desempeña el papel de la cara amable del PNV en Madrid. Lamenta la muerte del guardia civil en el atentado y condena éste, se alegra de que los etarras de Burdeos hayan sido detenidos y mira con optimismo al futuro después del encuentro del lehendakari y Zapatero, garantizando que la del LEER MÁS

El Dos de Mayo y la nación

En Los emblemas de la razón, Jean Starobinski proporcionó una interpretación sugerente del cuadro de Goya sobre los fusilamientos del Tres de Mayo. En cuanto hombre de la Ilustración, y de acuerdo con la visión ya plasmada en los tapices, el pintor no siente estima alguna por la gente del pueblo, presentada desde el ángulo que prevalecerá hasta el holocausto, como masa anónima a punto de ser masacrada en un acto de barbarie, por añadidura racional en su forma de organización. Al rebaño informe de quienes van a ser fusilados, del cual surge únicamente el grito del hombre con la LEER MÁS

Bye, bye, Spain

La respuesta de un seguidor del Gobierno, sea ciudadano o medio de comunicación, frente a alguien que exprese preocupación por el futuro del Estado español consiste siempre en advertir que si hay algún problema, ello se debe a la irritación suscitada por la política de Aznar en el pasado y que además no hay que ser alarmista. Ejemplo: el Estatuto de Cataluña ha entrado en vigor, y España no se ha roto. Prácticamente todo sigue igual. Si Josu Jon Imaz tuvo que irse a su casa por ser razonable, ahí está Urkullu. Si Ibarretxe sigue adelante con su propuesta de LEER MÁS

La firmeza y el grito

La nueva aventura política del lehendakari Ibarretxe, reedición ampliada de su iniciativa anterior, comparte con ella sus ideas de fondo. Al pasar del "plan" a la "hoja de ruta" no se han alterado su componente mesiánico, la concepción mitológica del "pueblo vasco" como único titular legítimo de la soberanía, el enmascaramiento de su asalto a la legalidad sirviéndose de frases bobaliconas que encubren la voluntad de ruptura con el Estado español, y, en consecuencia, el desprecio por las reglas de juego de esa democracia en que dice apoyarse. El retroceso del PNV en las autonómicas de 2005 impidió que siguiera LEER MÁS

Un partido republicano

Tanto por la proximidad de las elecciones generales como por la habitual rigidez mental de muchos publicistas, los comentarios en torno al nuevo partido impulsado desde ¡Basta Ya! se han centrado en el espinoso e intelectualmente estéril tema de su impacto sobre el mercado político. Lo importante entonces no es ver si tiene sentido emprender este trabajo de Sísifo, sino especular acerca de cuál de los dos grandes partidos va a ser el más perjudicado por su entrada en la competencia electoral. Si va a convertirse en un "cortafuegos" que impide el deseable trasvase de votos de socialistas hacia el LEER MÁS