Muchos pensamos que el problema no es de partidos, sino del sistema que propicia que a los altos cargos de los mismos accedan los peores elementos de cada unod: los que han sabido mentir, medrar, traicionar, etc. Mientras no haya un cambio de sistema, continuaremos con el problema… ¡Ah, y por cierto, no es un problema exclusivo de los grandes partidos! No hay que ir ni mirar muy lejos!