La tontería

No hay abono más potente para una religión que el sistema político que la prohíbe, o al contrario, que la exalta. La religión que pretende mantenerse como la esencia de un país encuentra terreno fértil en las dictaduras. No hay ejemplo más cercano que el nuestro, esa Iglesia católica que colaboró con entusiasmo en la humillación de los vencidos, y no hay ejemplo más curioso que el chino, un sistema autoritario que consigue a fuerza de perseguir el culto religioso que este se haga tremendamente popular, como así ocurrió en Cuba, donde la visita del Papa tornó en acto reivindicativo. LEER MÁS

Matrimonio

En el avión me encuentro con un conocido español que trabaja en Nueva York. Viaja con su madre, una mujer de aspecto dulce, poseedora de ese tipo de optimismo vital que insufla energía moral a quien carece de fortaleza física. En el aeropuerto JFK estará esperándoles el marido de nuestro conocido, es decir, el yerno de esta señora imbatible que durante un mes, a paso lento, se pateará Manhattan hasta que sus chicos vuelvan del trabajo. Todo es tan lógico, tan idéntica la historia a la de tantas parejas que viven en el extranjero, que es fácil olvidar que ese LEER MÁS

El ‘finde’

Para el sufrido espectador de televisión los fines de semana son catastróficos. Por alguna razón que nadie ha explicado nuestros políticos se niegan a quedarse en su casa con su familia en esos días que para el resto de los trabajadores son sagrados. No es que estén velando por España, es que están perpetrando mítines.

¡Ja!

Que conste que me estoy quitando de la opinión política. Lo de esta columna no puede considerarse sino como uno de los últimos coletazos de un animal moribundo. Pero no quiero opinar, para qué, solo constato por escrito que hay algo que no entiendo. O, para ser más exactos, que me chirría. Hay ocasiones en las que a los políticos les interesa hablar del bien común y entonces van y desempolvan la palabra España y se dirigen a la nación llamando a una colaboración general, sin intereses partidistas, para salir del atolladero. Es el momento en que suelen echar mano LEER MÁS

Diez centímetros

«¡Perdiz escabechada, foie gras, jamón en dulce!». Las frases de aquella Navidad de Berlanga o de Azcona, porque a estas alturas tanto da, resumen, mejor que consiguiera hacerlo cualquier novela, la posguerra española: el humor de color del betún, cruel en ocasiones, compasivo otras, nacido de la picaresca, con ecos de Valle-Inclán, pero también de Arniches, perfecto para dibujar esa época en la que había asientos reservados para los mutilados de guerra. «¡Vamos a comer a la moderna, como los americanos!». Frases pronunciadas por el cuñado inocentón de Plácido, que repetimos a modo de oración y homenaje una vez que LEER MÁS

Hastío

Ganó Gómez y dio lugar a hermosas metáforas: David contra Goliat, el pez chico que se come al grande, la base al aparato, los indios a los jefes. La victoria de Gómez alimentó la prosa de los historiadores del futuro: ¡queda inaugurada la era poszapateriana! Gómez puso a trabajar la mente de estrategas y agoreros. Unos fueron sutiles, «tal vez haya crisis de Gobierno», «este es un toque de atención para quien no ha tenido reparos en acumular poder en exceso»; otros, los ya clásicos vaticinadores de la catástrofe inminente, resumieron el efecto Gómez de la siguiente manera: «No hay LEER MÁS

Reeducación

Administrar la escasez. Esa es, según los economistas, la única salida posible, tras haber gozado de unos tiempos insensatos en que se dilapidaba lo que nunca fue abundante. La ilusión de la sobreabundancia se esfumó, ahora sería deseable que nos enteráramos todos. A los pocos días de lanzar el Gobierno central sus medidas de recorte aún había quien echaba un pulso al Estado reclamando la construcción del AVE prometido: lo que era sin duda una falta de solidaridad con unas cuentas comunes que no cuadran se vendía a los cuatro vientos como una lucha por los compatriotas. ¿Pero quiénes son LEER MÁS

En misa

Tan acostumbrados estamos a que los partidos hayan acaparado los informativos que casi no percibimos que las noticias no son noticias sino un baile de declaraciones en las que el periodista más que contar asume el papel de sostenedor de micrófonos y, en ocasiones, ni eso: es habitual que los gabinetes de prensa de los partidos elijan los momentos estelares de los mítines para disfrute de los espectadores.

Banderas

Si fuéramos un país normal la mitad de los debates estarían de más. Nos pasamos la vida engordando polémicas de asuntos que no tienen fuste. Parece que fuéramos tontos, que no aprendiéramos nada. Habiendo padecido la dramática guerra de las banderas en el País Vasco, cuando instalar una bandera de España en ciertos ayuntamientos era o es un acto heroico, no se entiende a qué viene que la alegría de una victoria deportiva les sirva a algunos para criticar la decisión de añadir otra bandera a la común. Dos jugadores de la selección, Xavi Hernández y Puyol, se envolvieron en LEER MÁS

Los ‘legos’

Como el niño que mueve el Lego de un lado a otro se debió sentir el Ayuntamiento de Madrid cuando cambió la estatua de Colón 50 metros más allá en la misma plaza. La vida no es un Lego y la dichosa mudanza trajo consigo un obrón de cuidado. Los madrileños, ya curados de espanto entre el circunstancial Plan E (de Zapatero) y el eterno plan G (de Gallardón), nos encogíamos de hombros. Al estado de estupefacción en el que nos había sumido una ciudad levantada que ha acabado alfombrada de hormigón, se añadía la excentricidad municipal de mudar estatuas LEER MÁS

La táctica

El objetivo legítimo del gran partido de la oposición es ganar las elecciones. Los ciudadanos comprendemos que en la lucha por el poder haya nervio, aprovechamiento de la debilidad del otro y el truco recurrente de ser olvidadizo con los errores propios y machacón con los ajenos. Eso es así en cualquier país democrático. No existe ese Parlamento en el que los diputados se entregan a un sereno debate de ideas con el único fin de beneficiar al pueblo. No, unos están ahí para mantenerse en el poder; otros, para alisarse el camino a la victoria.

Lo que no sé

«Con todo lo que tú no sabes se podría escribir un libro»: esa es la frase que Tobias Wolff eligió como cita inicial para Vida de este chico, las memorias de su adolescencia. No se trata de una cita literaria sino de las palabras que solía dirigirle un padrastro cruel. En estos tiempos que vivimos yo me aplico esta frase con bastante frecuencia. Doy vueltas por las páginas de economía y política del periódico (de este y de otros) y pienso: «con todo lo que yo no sé voy a tener que escribir una columna».

La monja santa

Una joven, madre de cuatro hijos y embarazada de 11 semanas, ingresó en el hospital St. Joseph de Phoenix. Padecía una grave enfermedad que obligaba a los médicos a tomar una decisión urgente: elegir entre la vida del feto o la de la madre. Se optó por interrumpir el embarazo tras consultar con la paciente y su familia. La última palabra la tuvo la hermana Margaret, una monja que lleva trabajando en este hospital durante décadas y que en ese momento (hace apenas un mes) era vicepresidenta del centro. Prevaleció la lógica: dejar huérfanos a cuatro niños era más cruel LEER MÁS

La fiesta

Es cierto que ni usted ni yo hemos provocado esta crisis, pero también lo es que hasta hace bien poco usted y yo habitábamos en un país equivocado, y unas veces con entusiasmo, otras con indignación sorda, aceptábamos como normal lo que era a todas luces un disparate. The Economist acuñó el fin del cachondeo español en 2008 con un significativo titular, The party is over (La fiesta se acaba). Desde entonces vengo apreciando que las palabras «educación» y «esfuerzo» han vuelto a ser aceptadas en el discurso público sin que al que las utiliza se le tache de aguafiestas.

Periodistas

Ojalá que los futuros periodistas se rebelen. Ojalá que a pesar de enfrentarse a un escenario complicado intuyan que hoy el periodismo es más necesario que nunca y sean conscientes de que los medios, engolfados con el politiqueo, están ignorando esas historias anónimas que definirían el extraño momento que estamos atravesando. Ojalá que no sean cínicos, que ejerzan una crítica implacable contra esos personajillos que desde hace tiempo inundaron las pantallas y no han servido más que para sembrar la creencia de que es legítimo ganar dinero sin hacer el mínimo esfuerzo.

Lo urgente

Son cosas tan repetidas… Si el PCE empezó a usar la expresión «reconciliación nacional» en 1956, si en nuestro primer Parlamento democrático individuos de los dos bandos fueron capaces de sentarse codo con codo, ¿a qué viene ahora esta ira delegada? La historia está para estudiarla, reflexionar sobre ella; la Ley de la Memoria Histórica se basa en la reparación moral de las víctimas, pero todo eso nada tiene que ver con este baile de artículos en los que, como si se escribiera desde la trinchera, columnistas airados se tiran los muertos a la cabeza. El resultado es una falta LEER MÁS

Catastrofismo

Pobres de aquellos que observen la realidad de España sólo a través de los medios de comunicación. Una semana enclaustrado en casa siguiendo este complicado momento de nuestro país sólo a través de lo que se escribe y se dice y el que está dentro querrá exiliarse y el que está fuera deseará no volver hasta que escampe. Esa cantinela derrotista no es nueva. Seguimos la estela de una arraigadísima tradición cultural. Una idea que sueltan las mentes preclaras como si la pronunciaran por primera vez: que los españoles no tenemos remedio, que antes o después nos hundiremos, que en LEER MÁS

Pícaro gordo

«Este fue a por leña, este la cortó, este puso un huevo, este lo frio y este pícaro gordo todo se lo comió». En aquel cuentecillo pienso cuando veo la que tenemos montada en España. ¿Quién empezó todo? Como siempre, la responsabilidad está repartida. Políticos y opinadores nunca decepcionan, agitan las almas de los ciudadanos y luego acusan al adversario de ser quien crispa. Estamos todos muy vistos. ¿Quién empezó? Un Gobierno socialista promovió una ley de memoria histórica que olvidó por el camino en cuanto otros asuntos urgentes se le ponían por delante; una oposición se comportó como si LEER MÁS

Partidismo

Pensaba que con el tiempo la democracia se iría asentando y seríamos capaces de expresar y leer opiniones sin tener que juzgarlas por su fidelidad o su traición a un partido político. Pero no. Parece que la experiencia no nos ha mejorado. Cualquier asunto que se trate debe ser escrito, leído y juzgado bajo ese prisma. Con tal intensidad hemos entrado todos en el juego que tanto los que escribimos como los que leemos padecemos un déficit en nuestros niveles de tolerancia, como si nos faltara la vitamina esencial para respetar el juicio de alguien que no piensa exactamente como LEER MÁS

Resumiendo

Por primera vez en mucho tiempo, el New York Times le ha dedicado un editorial a España. Por primera vez en mucho tiempo, el asunto a tratar no han sido los toros, la tomatina o el jamón de bellota. Simultáneamente, hemos encabezado secciones internacionales de periódicos argentinos, chilenos, ingleses o franceses. Si queríamos que nuestro país ocupara un lugar notable en la prensa del mundo con un tema que no fuera folclórico lo hemos conseguido. Lástima que el resultado sea para recibir el pésame más que la enhorabuena. A estas alturas, extranjeros de aquí y de allá observan atónitos una LEER MÁS