La convocatoria de la consulta y las decisiones y actuaciones para hacerla posible no fueron en modo alguno una movilización. Fueron un permanente abuso de poder con un altísimo coste para las arcas públicas de la Generalitat Hace unos días, durante una entrevista, el diputado de En Comú Podem, Xavier Domènech, a preguntas sobre naturaleza del pretendido referéndum sobre la relación Catalunya–España, afirmó que, a diferencia de este, la referida consulta del 9–N fue «un espacio de movilización». Me causó una evidente sorpresa. Siempre he entendido que una movilización es, fundamentalmente, un ejercicio de los derechos de reunión y manifestación, LEER MÁS