Como Otegi estará pontificando el 27 en el Ateneu de Barcelona con David Fernàndez sobre las bondades del estado propio -curiosa obsesión privativa para quien se define de izquierda- me ha parecido oportuno este recordatorio telegráfico del repertorio de prácticas de sus valedores. Y recordaréis el paraguas de López de Lacalle, asesinado el mismo año que Buesa y Lluch mientras los etnopacistas de allá y de acá pedían diálogo y negociación y denunciaban la perversidad de las respuestas judiciales y policiales. Parece que los radicales soberanistas necesitan el lustre de unos mártires de diseño. Allí fue paz por derecho a LEER MÁS