IU no es un partido, sino una confederacíón de partidos caótica en la que uno de los mayores problemas es el maridaje constante con formaciones políticas de carácter nacionalista. El fin de IU en Euskadi estaba cantado. Aún habiendo roto,¡por fin!,con EB, un traidor dentro de las propias filas de IU, Llamazares, ha acabado impidiendo la continuidad de la «federación» de izquierdas en aquella comunidad.