Junqueras, con su aspecto de antihéroe bonachón y su pose clerical, es el candidato natural de un partido catalanista. Sin embargo, será mucho más si consigue frenar, aunque sólo sea parcialmente, las políticas de recortes de CiU e influye en el establecimiento de una agenda social de izquierdas. De ser así, el «independentismo» podría hacerse todavía más popular entre la ciudadanía catalana y darle una mayor credibilidad. Una vez más, un efecto que la existencia de una izquierda no nacionalista en Cataluña podría haber evitado.