Está claro que hace falta una Ley de Lenguas del Estado. Pero, YA. Se basaría en la libertad de elección de lenguas en centros educativos con tres modelos a elegir por los padres: inmersión en la lengua vernácula, bilingüismo, o solo en castellano. A nivel oficial, ninguna lengua por encima de otra en las comunidades con dos lenguas Oficiales. Así nos libraríamos de vernos obligados a soportar el adoctrinamiento de nuestros hijos en estas especies de «madrazas» del catalanismo que son las escuelas en Cataluña, incluidas las escuelas concertadas. Gracias.