Lidia Falcón no es una persona dada a las concesiones intelectuales, ni dispuesta a dejarse arrastrar por la corriente general. Sus valientes declaraciones contra la fascistoide estrategia de la burguesía nacionalista en Cataluña le han valido la reprobación de la izquierda carrinclona y despistada, pero también la admiración de otros tantos militantes de izquierdas que ya llevábamos tiempo siguiendo la trayectoria de esta histórica líder comunista y feminista.