Asistimos al último o al penúltimo acto de un “procés” que camina entre la tragicomedia y la farsa, una situación donde la ética política desaparece sumergida por el torbellino de la propaganda. Aún esperamos que alguien explique y se haga responsable de la farsa que supuso hacernos creer que la UE nos recibiría con los brazos abiertos, que la ONU nos reconocería o que las empresas o bancos no se irían. Es evidente la falta de la más elemental ética política. Ésta, que implica siempre memoria y rendición de cuentas, ha sido manipulada y falseada. Para el independentismo, sólo queda LEER MÁS